UPFRONT. UNA GENERACIÓN MUNDIAL

PRORROGADA HASTA EL 31 DE MARZO de 2017 

Una cámara es un arma de difusión masiva. Pero ¿tenemos hoy pocas o demasiadas imágenes? ¿Las entendemos? ¿Cuánto cuesta una imagen? ¿Una vida vale una portada? Y no informar ¿cuánto nos cuesta?

Ramiro Villapadierna. Comisario de la muestra

Setenta y cuatro imágenes, tres vídeos, una banda sonora, un libro y un poema forman la exposición “Upfront”, una muestra sobre el trabajo de los fotorreporteros de guerra hispanos más destacados, testigos de los conflictos abiertos en el mundo. Organizada por la Cooperación Española, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la muestra abrirá sus puertas el próximo 10 de febrero en la Real Academia de España en Roma y reúne el trabajo de veintitrés prestigiosos fotógrafos que han llevado sus imágenes a las portadas de la prensa de todo el mundo. Estos profesionales comparten una mirada y un idioma cubriendo la actualidad, desde Afganistán a Haití, pasando por Siria, Congo, Libia o Centroamérica, donde algunos han vivido el secuestro, el aislamiento, el hambre y también el reconocimiento en forma de premios como los Pulitzer o los World Press Photo. Ramiro Villapadierna, que cubrió como reportero las revoluciones y conflictos en Europa Central y los Balcanes y hoy dirige el centro del Instituto Cervantes en Praga, es el comisario de una exposición con la que ha querido mostrar al público uno de los oficios más arriesgados. “Las imágenes no buscan acongojar, ni incitar el voyeurismo, ni siquiera promover la gran fotografía como vía del arte moderno; tampoco aún proponer iconos. Sugieren un experimento que conecta en línea los muchos frentes del mundo con el sofá casero, desde el que contemplamos distraída e indiscriminadamente, todo el ruido y la furia visual que nos ensordece a diario”, según el comisario. Además, “Upfront” es una reivindicación de estos profesionales que salen a trabajar solos con su cámara, sin saber cómo y cuándo regresarán, y un homenaje al desaparecido Miguel Gil, uno de los reporteros españoles más internacionales, fallecido mientras ejercía su trabajo. Villapadierna ha concebido la exposición no como una muestra meramente visual sino que la plantea “de una manera experiencial, con la intención de reproducir sensaciones o situaciones que los reporteros viven habitualmente”. Una fría y oscura sala recibe al visitante, que durante unos minutos queda desorientado y rodeado por grandes imágenes que cuelgan del techo. Las fotografías, sin marco, parecen abalanzarse sobre el espectador. La oscuridad solo queda interrumpida por esporádicos disparos de flashes que sobre una banda sonora especial emulan fogonazos letales. El pavimento bajo los pies recrea la inseguridad a cada paso en que se mueve el propio fotógrafos en un inhóspito territorio de conflicto. De fondo, una banda sonora constante acompaña la visita; se trata de una composición musical de Mariano Lozano creada específicamente para la muestra. Las fotografías se han dispuesto creando diálogos ficticios entre ellas. Así, mientras vemos la imagen de una mujer que llora con un niño, junto a ella, se puede contemplar otra de un francotirador disparando. Pero más allá de la trampa propuesta, un vínculo común enlaza todos los trabajos, el dolor, que para la veterana fotógrafa Sandra Balsells, “es lo único que no ha cambiado a través de la historia” y la geografía. Los argentinos Rodrigo Abad y Natacha Pisarenko, la colombiana Ariana Cubillos, el peruano Esteban Félix, y los españoles Pep Bonet, Manu Brabo, Olmo Calvo, Sergio Caro, José Colón, Luis de Vega, Raúl Gallego Abellán, Ricardo García Vilanova, Diego Ibarra Sánchez, JM López, Andoni Lubaki, Catalina Martín-Chico, Andrés Martínez Casares, Maysun, Alfonso Moral, Rafael S. Fabrés, Miguel Ángel Sánchez, Guillem Valle y Álvaro Ybarra Zavala, son protagonistas de esta historia.